¿Qué tipo de personalidad tengo yo?

Mirando una revista de la sala de espera de uno de mis compañeros psicólogos de Murcia, vi una sección donde invitaban a responder unas diez o quince preguntas para determinar cuál era tu tipo de personalidad. Una vez contestado, podías obtener el resultado. Recuerdo también haber visto este tipo de cosas cuando era pequeña en revistas de moda o de actualidad. Pero realmente, determinar el tipo de personalidad de cada persona, es una tarea más compleja.

Yo creo que todos hemos buscado información al respecto porque, es cierto que, cuanto más sabemos de nosotros mismos más nos ayuda a conocernos, entendernos y a crecer como personas. Además, se afirma que, cuanto más te conoces, más seguridad se adopta en uno mismo frente a las distintas circunstancias que aporta la vida.

En este artículo os daré unas pinceladas y marcaré unas cuantas diferencias que son importantes conocer.

Lo primero quiero hacer diferencia entre tres aspectos que van de la mano cuando hablamos de personalidad: temperamento, carácter y personalidad.

  • Temperamento: es aquello con lo que nacemos. Va innato a nosotros y o tenemos marcado en nuestra genética. El temperamento es muy difícil manipularlo o cambiarlo.
  • Carácter: se forma a través del ambiente siendo consecuencia de las experiencias que vamos teniendo en nuestra vida. El carácter es susceptible de ser modificado.
  • Personalidad: es la suma del temperamento y el carácter. Se define como el conjunto de emociones, pensamientos y conductas que conforman el patrón de comportamiento de un individuo.

personalidad

Si rastreas un poco por internet acerca de los tipos de personalidad, verás que hay numerosas formas de clasificarla. Yo, personalmente, tengo mi clasificación favorita, según la cual es, para mí, más visible y más claro poder identificarse con una de ellas.

Esta de la que yo os hablo se divide en once grandes grupos de personalidad:

  • Personalidad histriónica: tienen un comportamiento muy teatral y dramático para lograr llamar siempre la atención de los demás; es por esto que suelen ser personas muy seductoras y/o victimistas. Cuando no logran tal atención se sienten infravaloradas y no comprendidas. Existe, en este caso, mucha inestabilidad emocional, fluctuando así el estado del ánimo con mucha rapidez y frecuencia. Tienen poca tolerancia a la frustración. Se dejan mucho influenciar por las opiniones de los demás.
  • Personalidad narcisista: se sienten superiores a los demás, se comparan frecuentemente con las personas que tienen a su alrededor colocándolas por debajo de ellos mismos. Manifiestan una gran necesidad a ser admirados, tienen muy poca empatía (capacidad para ponerse en el lugar del otro). Suelen creerse merecedores de un trato exclusivo y se quejan cuando no obtienen privilegios. Gastan mucho dinero en ropa, zapatos y otros objetos de marcas de alto nivel puesto que valoran mucho la imagen. Suelen hablar de ellos mismos y no les gusta escuchar. Son arrogantes. Sienten envidia de los demás frecuentemente.
  • Personalidad antisocial: necesitan conseguir sus objetivos de manera  inmediata. Son grandes manipuladores (tienen muy buenas habilidades sociales con ese fin). Evitan ser controlados por los demás. No les gusta nada cooperar en grupo. No son capaces de ver otra situación que no sea la suya propia, teniendo por lo tanto, una escasa empatía. Enfrentarse a las cosas de la vida diaria como acudir al trabajo, etc. resulta complejo en ellos puesto que, todo es motivo de desagrado y de sensación de humillación. Suelen ser causantes de peleas (discuten con mucha facilidad). No confían en nadie. No existe en ellos el remordimiento.
  • Personalidad dependiente: padecen un miedo desorbitado a ser abandonados por lo que mantienen una conducta sumisa, aceptando todo aquello que se les presente, aunque no sea positivo para ellas mismas (esto provoca una autoestima baja). Tienen mucha necesidad de que se les cuide. Se visualizan como personas incapaces de vivir solas en el mundo. Mantienen una actitud pasiva, son personas muy indecisas (prefieren siempre que sea otra persona la que decida por ellas mismas). Si rompen una relación sentimental, rápidamente buscan otra por miedo a estar solas y verse incapaces de llevar una vida normal ya que, su percepción sobre sus capacidades, es muy baja.
  • Personalidad obsesivo-compulsiva: su pensamiento es dicotómio, es decir, todo o nada, blanco o negro (no existe escala de grises). Tienden a planificar cosas constantemente. Tienen un grado de responsabilidad muy alto. No les gusta delegar ninguna cosa en los demás (necesitan que todo lo que se hace sea con la perfección que ellos mismos marcan). Mantienen mucho control sobre todas las cosas de su vida diaria, provocando mucho cansancio a nivel mental y, produciendo a su vez, mucha necesidad de escapar de vez en cuando (diariamente necesitan un rato para estar solos y dejar la mente en paz). Algunos tipos de ocio los consideran una pérdida de tiempo. En ocasiones sufren de ansiedad. Marcan mucha autodisciplina con ellas mismas, siendo muy constantes en todo aquello que se proponen.
  • Personalidad pasivo-agresiva: suelen tener actitud negativa, cínica, pesimista, resentida y derrotista. Critican frecuentemente a los demás. Cuando algo sucede, aunque ellos tengan la culpa, tienden a culpar a los demás, no reconociendo nunca los errores. Son olvidadizos y no tienen mucho respeto por los demás. No le gusta nada que los demás le sugieran cosas. Se queja con frecuencia de que los demás no le aprecian. Las tareas o trabajos, los desempeñan de manera insuficiente.
  • Personalidad paranoide: sienten fuerte suspicacia y desconfianza hacia los demás. Suelen tener sospechas frecuentes de que se habla de ellos o se conspira contra ellos. Actitud para con los demás defensiva, hostil y distante. Mantienen un rencor permanente sobre hechos pasados. Discuten todo abiertamente, existiendo una queja constante. Muy críticos con los demás. Sentido de la autonomía exagerado (necesitan hacerlo ellos solos todo). Suelen tener fantasías grandiosas y poco realistas. El sentido de la culpabilidad es nulo (siempre los demás tienen la culpa de todo).
  • Personalidad límite: las relaciones interpersonales las viven con una idealización en primer lugar, y en muy poco tiempo, las devalúan (yendo así de un extremo a otro: de admiración a desagrado). Hay un estado del ánimo poco estable, sintiendo en ocasiones vacío interior. Funcionan bajo la impulsividad (gastos, uso de sustancias, sexo, etc.). La expresión de la rabia o la ira en algunas circunstancias es desmesurada. Tienen miedo por el abandono real o imaginario de las personas próximas a ellas. En algún momento de sus vidas hacen provocan una autolesión o intento de suicidio.
  • Personalidad evitativa: viven aislados de la sociedad. Las críticas hacia ellos  se viven de manera muy negativa, afectando notablemente y sintiendo por lo tanto, mucha humillación y desplazamiento (poseen una baja autoestima). La sensación que tienen en el mundo que les rodea es de ser seres inadecuados. Tienen escasa asertividad (aceptando peticiones con las cuales no están de acuerdo y siendo incapaces de dar su opinión) por miedo a ser rechazados. Sienten que son objeto continuo de crítica y que en todo momento son observados sus movimientos. Son indecisos, desconfiados e inquietos. Tienden a delegar en los demás. No son capaces de tomar la iniciativa. Las pocas relaciones que poseen son relaciones en las cuales depositan mucha dependencia.
  • Personalidad esquizoide: evitan las actividades sociales y la interacción con las personas. Su tiempo lo emplean buscando actividades solitarias y existe dificultad para expresar las emociones fuertes. Carecen de amigos próximos a ellos. Si hay críticas o halagos hacia ellos, se muestran indiferentes. Tampoco disfrutan en las relaciones familiares. Muestran en la mayoría del tiempo mucha frialdad a nivel emocional.
  • Personalidad esquizotípica: muestran una gran dificultad para las relaciones sociales y para intimar en ellas. La actitud es extravagante, fría y distante (existiendo siempre la tendencia al aislamiento). Las creencias a nivel de pensamiento que tienen suelen ser fantasiosas, mágicas, supersticiosas y extrañas (en ocasiones pueden llegar al delirio). A veces puede ocurrir que el comportamiento no sea el adecuado para la situación que están viviendo. El lenguaje que utilizan suele ir cargado de metáforas y circunloquios.

Al socavar a demasiada profundidad nuestras almas, nos exponemos a tocar lo que tal vez pasaría inadvertido. 

“Anna Karénina”

llave de la personalidad