Ira: De cero a cien, en veinte segundos

ira

Qué productivo sería poder tener una asignatura cada año, dentro de nuestro recorrido educacional, en la que se enseñasen conocimientos básicos sobre emociones, cómo gestionarlas, aprender a resolver problemas, a solucionar cosas con los demás, etc. Pero por alguna razón, esto no se da y al menos en España, llegamos a la edad adulta con un desconocimiento grande sobre muchas cosas fundamentales de la  vida y del día a día.

Cuando la persona no sabe gestionar emociones surge un péndulo emocional del cual os hablo hoy en este artículo.

La ira, es una emoción que engloba muchos sentimientos negativos, los cuales generan furia, enfado y violencia. Cuando se vive una situación desagradable y no hay una expresión de la misma (es decir la persona se calla en vez de hablar con tranquilidad del hecho en cuestión), y  hay un silencio, esta ira se guarda en el interior de uno mismo. De repente, por cualquier motivo, esta rabia sale al exterior como sale el vapor de una olla a presión. La manifestación de todo lo guardado es a través del grito, la discusión, la agresividad física o verbal, la amenaza, etc.

Normalmente la persona que lleva cabo este tipo de conducta: “silencio- grito” opta por callar con unos, y gritar con otros, de tal manera que para unas personas es muy calmado/a y mantiene una actitud sumisa y dependiente y por el contrario, con otras personas estalla frecuentemente y por lo tanto su comportamiento es agresivo y las discusiones son constantes.

Es usual que estos individuos descarguen su ira contra la familia o pareja.

En la consulta muchas veces los pacientes con esta problemática me expresan que no saben cómo hablar cuando algo les molesta si no es con rabia o con rencor. Pero insisto, es sólo con algunas personas con las que eligen comportarse así.

Sin embargo, con otras personas la actitud o el esquema de comportamiento se modifica al 100%. Es por esto que es una actitud muy cambiante, una actitud en montaña rusa (de ahí la fotografía que se muestra al comenzar el artículo).

Detrás de todo esto está el miedo a que ciertas relaciones se corten por poder ser como ellos son. Muchas veces existe una baja autoestima que sostiene esta problemática. Sentir que hay que callar para evitar ser juzgados o criticados, o que hay que acceder a todas las peticiones para poder estar dentro del grupo de ciertas amistades es lo que provoca mucha tensión y una rabia que finalmente, cuando llegan a un círculo en el cual sí pueden ser ellos/as mismos/as, es cuando explosionan.

miedo a la ira

Aquí dejo algunos consejos para poder poner en práctica en el caso de que, tras leer este artículo te sientas identificado/a:

  • Trata siempre de poner límites a las relaciones con los demás. Hay personas que tienen la facilidad de saber a quién le pueden coger el brazo entero. Si te sientes dominado, sientes que abusan, sientes que los demás se aprovechan de ti, hay que aprender a decirlo y a poner un tope. De nada sirve callarse y aguantar algo que en el fondo sabes que no es correcto ni adecuado soportarlo.
  • Trabaja tu asertividad. Existe hoy en día numerosos libros de autoayuda que tratan de enseñar mediante pequeñas herramientas a que la persona desarrolle habilidades para ser capaz a decir no. Esta es una de las bases fundamentales de la asertividad: ser capaz de decir sí cuando quieras decir sí y a decir no cuando quieras decir no; pero todo ello acompañado de una sensación agradable y sin culpabilidad.
  • Haz deporte unas tres veces como mínimo por semana. Esto ayudará a eliminar tensión y a mantener un estado óptimo de ansiedad.
  • Trabaja el autocontrol para que ninguna situación sobrepase tanto como para tener que explosionar. Con las herramientas adecuadas, se puede lograr controlar las emociones de tal manera que se salga victorioso/a. Esto es aconsejable aprenderlo en consulta ya que, cada persona desarrolla un modus operandis y son muchas variables las que hay que analizar para poder ofrecer una “guía a medida”.
  • Evitar la represión a hablar o expresar lo que no agrada, lo que no se quiere hacer, lo que no se piense….etc. Tratar de tener siempre un estilo de comunicación con todas las personas activo.
  • Hacer una revisión en terapia de la autoestima.
  • Practica relajación por las noches para reducir tensiones y poder dejar atrás lo vivido en el día. Trata de buscar un lugar cómo donde nadie te moleste y donde puedas disfrutar de esa paz.
  • Comienza a hacerlo ya, no busques el mejor momento para el cambio ni a que nada te llene de razones evidentes… sal de tu zona de confort y actúa!.

… cuando aparezca la ira, piensa en las consecuencias” (Confucio)

equilibrio

Artículo escrito por: Raquel Sastre Psicóloga.